Se levantó sudoroso, hacían al menos 32º . Buscó sus gafas en la mesilla.
Se sentó en la cama y supiró. Cogió la almohada para irse a dormir al salón, donde tenía delicioso aire acondicionado. Entonces la vió, donde antes estaba su almohada: una carta. El as de picas.
¿De dónde demonios había salido?Él no jugaba a las cartas, nunca en su vida había visitado un casino y desde luego, no era mago.
Sin embargo, la cogió y la guardó en un cajón de su mesilla.
viernes, 27 de marzo de 2009
Le llamaban África
Le llamaban África por serles lejana y misteriosa. A nadie importaba pero a todos interesaba escuchar lo que salía al abrir su boca. Ella trataba de complacerles en vano.
Era rara para quienes no la entendían, y rara para sí mísma. Cubría cada centímetro de su cuerpo de tatuajes en señal de fortaleza. De lejos, se le veía de los colores del arco iris: rojo, azul, violeta... Sus ojos estaban enmarcados por un rectángulo de piel sin tatuar, " para que naden las lágrimas", decía ella.
Le encantaba ver brotar la sangre y le disgustaba, a su vez. Sentía que los hombres de su alrededor tenían a la mujer como a algo débil , y si no era hermosa, como un bulto, pero si lo era, parecía el suelo sobre el que ellos pisaban en su vida. Ella quería demostrar a los hombres que no era débil, y se llenó de dolorosos tatuajes. De esta manera pensó que tambien ocultaría su fealdad.
Las pocas mujeres del lugar ya habían encontrado a su hombre. Ella se creía por algunos días más atractiva que otros, pero ningún hombre mostraba interés.
Entonces empezó a pensar que ella antes era bella y ahora, con su piel tatuada, ya nadie la querría jamás. "No, pero ese tipo de hombre no es el que yo busco. Yo quiero un hombre que se enamore de mí tanto que nunca dejará que derrame más lágrimas de mis ojos, de bellos que los verá."
Y se quedó sentada esperando a aquel hombre que se fijaría en su alma através de sus ojos sin tatuar. Sin embargo, nunca apareció.
Era rara para quienes no la entendían, y rara para sí mísma. Cubría cada centímetro de su cuerpo de tatuajes en señal de fortaleza. De lejos, se le veía de los colores del arco iris: rojo, azul, violeta... Sus ojos estaban enmarcados por un rectángulo de piel sin tatuar, " para que naden las lágrimas", decía ella.
Le encantaba ver brotar la sangre y le disgustaba, a su vez. Sentía que los hombres de su alrededor tenían a la mujer como a algo débil , y si no era hermosa, como un bulto, pero si lo era, parecía el suelo sobre el que ellos pisaban en su vida. Ella quería demostrar a los hombres que no era débil, y se llenó de dolorosos tatuajes. De esta manera pensó que tambien ocultaría su fealdad.
Las pocas mujeres del lugar ya habían encontrado a su hombre. Ella se creía por algunos días más atractiva que otros, pero ningún hombre mostraba interés.
Entonces empezó a pensar que ella antes era bella y ahora, con su piel tatuada, ya nadie la querría jamás. "No, pero ese tipo de hombre no es el que yo busco. Yo quiero un hombre que se enamore de mí tanto que nunca dejará que derrame más lágrimas de mis ojos, de bellos que los verá."
Y se quedó sentada esperando a aquel hombre que se fijaría en su alma através de sus ojos sin tatuar. Sin embargo, nunca apareció.
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